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De acuerdo con una proyección publicada por The Lancet en días recientes, el crecimiento de la población mundial podría disminuir a mediados de este siglo y esto significaría cambios importantes en el poder económico de los países.

Este tipo de estudios indican, casi siempre, las mismas situaciones adversas: el calentamiento global y la sobrepoblación. Para ambos puntos, es indudable la importancia que tienen y seguirán manteniendo la tecnología y la innovación para poder frenar el aumento de la temperatura global y poder brindarle a la población alimento, servicios y educación.

Este estudio intenta brindar a los gobiernos de todos los países la oportunidad de repensar sus políticas sobre migración, fuerza laboral y desarrollo económico para abordar los desafíos que presenta el cambio demográfico que se avecina.

LA EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL

El estudio en cuestión predice que la población mundial alcanzará un máximo de alrededor de 9,700 millones de habitantes en el año 2064 y a finales de siglo, en el 2100, ese número caerá drásticamente en casi mil millones de personas, a 8,800 millones; ello debido a diferentes situaciones como guerras, desastres naturales o pandemias. Sin embargo, según la investigación, 23 países verán sus poblaciones reducidas en más de la mitad, entre ellos se encuentran Japón, Tailandia, Italia y España.

Para Estados Unidos prevé que alcanzaría un pico de 364 millones de personas en el 2062 y luego caería a 336 millones para finales de siglo. Esto haría de Estados Unidos el cuarto país más poblado del mundo después de India, Nigeria y China, en ese orden, seguido de Pakistán en quinto sitio. En cuanto a China se pronostica que su población disminuirá a 732 millones para 2100, mientras que la de Nigeria explotará hasta triplicarse de sus actuales 206 millones a 791 millones para 2100.

En el caso de México, esta proyección indica que para el año 2030 estará en el lugar 16 de los países más poblados, subirá al lugar 14 para el 2050 y bajará al lugar 15 para finales de siglo con 142 millones de habitantes.

Asimismo, predice cambios importantes en la estructura de la edad global, con muchas más personas mayores que jóvenes para 2100. Estima que habrá 2,370 millones de personas mayores de 65 años y solo 1,700 millones menores de 20. Además, indica que los países con más jóvenes serán los que actualmente son más pobres y sus grandes poblaciones en edad de trabajar serán las encargadas de acelerar su crecimiento del PIB.

LA EVOLUCIÓN DE LA TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN

Ahora bien, con el crecimiento que plantea este análisis, la cuestión de hasta qué punto son sostenibles la actual tendencia demográfica y de uso de recursos se vuelven fundamentales. La creciente evidencia científica sugiere, por un lado, que nuestra transformación a gran escala de la biosfera ha excedido (o está a punto de exceder) los límites de la sostenibilidad, lo que podría tener consecuencias drásticas sobre su estado dinámico, disminuyendo nuestro capital natural y afectando nuestra calidad de vida.

Es cierto que los avances tecnológicos en distintos sectores como el agrícola, el industrial y de salud van permitiendo una distribución un poco más equitativa de los recursos, la realidad es que menos personas siempre significará más recursos por persona. Con circunstancias como la pandemia que atraviesa el mundo actualmente, podemos confirmar que la tecnología y la innovación se encuentran al servicio de la humanidad con mucho mayor presencia durante las últimas dos décadas. La mortalidad infantil y materna ha disminuido, lo que ha generado que la esperanza de vida aumente y lograr avances en la igualdad de género, así como el acceso a la educación, es lo que nos ayudará a frenar la explosión demográfica.

Esto nos lleva a la reflexión de que a través de la innovación y la inversión en tecnología puede ser posible generar e implementar políticas sociales y aplicar modelos socioeconómicos que tengan la finalidad de crear condiciones de trabajo, salud y educación que permitan el progreso sustentable de la humanidad.

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